lunes, 5 de agosto de 2013

Cómo hablar con tu hija sobre su cuerpo

Navegando por la web encontré este bello artículo. Me tomé la tarea de traducirlo, para que lo puedan disfrutar tanto como yo. Y tenerlo en mente mientras nuestras hijas crecen. Lo principal de esto es: ser ejemplo para ellas y comenzar por amar nuestro cuerpo y hacer cosas por él.
No escribo más porque hoy mismo retomo mi Yoga y Meditación. ¿Tú qué harás por tu cuerpo hoy?

¿Cómo hablar con tu hija sobre su cuerpo?
Texto original hopewave.wordpress.com




Cómo hablar a tu hija sobre su cuerpo, paso uno: No hables con tu hija sobre su cuerpo, salvo para enseñarle cómo funciona.
No digas nada si pierde peso. No digas nada si ha ganado peso.
Si piensas que el cuerpo de tu hija luce magnífico, no lo digas. He aquí algunas frases que puedes decirle en su lugar.
"Te vez muy saludable!" es una muy buena. 
O qué te parece, "Te ves tan fuerte..."
"Puedo ver que estás muy contenta-- irradias felicidad."
Mejor aún, hazle cumplidos por cosas que no tengan que ver con su cuerpo. 
No comentes acerca de los cuerpos de otras mujeres. No. Ni un solo comentario, ni bueno, ni malo. 
Enséñale a ser amable para con otros, pero también para consigo misma.
No te atrevas a hablar acerca de lo mucho que detestas tu cuerpo en frente de tu hija, o hablar acerca de tu nueva dieta. De hecho, no hagas dieta frente a tu hija. Compra comida saludable. Cocina saludable. Pero no digas, "Ahorita no estoy comiendo carbohidratos". Tu hija no debe pensar nunca que los carbohidratos son malos, porque avergonzarte de lo que comes sólo puede llevarte a avergonzarte de ti misma. 
Anima a tu hija a correr porque te hace sentir menos estresada. Anima a tu hija a escalar montañas porque no hay otro lugar mejor para explorar tu espiritualidad que en la cima del universo. Anima a tu hija a surfear, o escalar rocas, o practicar ciclismo de montaña porque eso le causa miedo y,  a veces,  tener miedo es bueno.
Ayuda a tu hija a amar el fútbol, o remar, o el hockey porque los deportes la hacen una mejor líder y una mujer más segura. Explícale que no importa qué tanto envejezcas, nunca dejarás de necesitar trabajar en equipo. Nunca la hagas jugar un deporte del que no esté absolutamente enamorada. 
Pruébale a tu hija que las mujeres no necesitan a un hombre para mover sus muebles.
Enseña a tu hija a cocinar verdolagas.
Enseña a tu hija a cocinar pastel de chocolate con seis barras de mantequilla. 
Pásale las recetas de tu madre para el pastel de Navidad. Pásale tu amor por la naturaleza.
Tal vez ambas,  tú y tu hija, tegan caderas o espaldas anchas. Es fácil odiar estas partes del cuerpo que no entran en un talla cero. No lo hagas. Dile a tu hija que con sus piernas ella puede correr un maraton si así lo quiere, y que su ancha espalda es un estuche que guarda pulmones fuertes. Ella puede correr y puede cantar y puede levantar el mundo, si quiere hacerlo.
Recuérdale a tu hija que lo mejor que puede hacer con su cuerpo es usarlo para mover su hermosa alma.